Mahmoud Alhawajri de Creart nos expresa sus experiencias en Gaza

CREART es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) laica, independiente y sin ánimo de lucro que trabaja para mejorar la educación y las condiciones de vida de la infancia. Forma parte de la Red Española de la Fundación Anna Lindh desde octubre de 2013, y apuesta por poner un poco de luz entre la oscuridad imperante y transformar la desesperación en esperanza. Su objetivo principal es la búsqueda de la transformación social a través de la educación y el arte. Trabaja en Oriente Próximo, África y América Latina y sus proyectos se encaran al apoyo terapéutico y psicosocial de niños y niñas que viven a diario situaciones extremas como son los conflictos bélicos, la pobreza, desastres naturales, etc.

La organización desarrolla talleres de “Creatividad y Conflicto”, donde se experimenta con el poder del arte en la expresión de situaciones difíciles y en cómo puede contribuir a la transformación positiva del conflicto. Los talleres promueven la expresión artística, el pensamiento crítico y la lucha no violenta a través de herramientas como el desarrollo cognitivo, emocional, lingüístico y creativo. Apuesta por el trabajo en grupo y un intercambio comunicativo y horizontal entre las personas, aunque también considera importante la introspección individual para poder expresar los sentimientos y preocupaciones de cada uno.

El otro vértice importante de Creart es la “Formación de Formadores”, ya que la organización considera indispensable la participación de profesionales locales para generar un cambio más allá de la ONG. La formación se basa en una didáctica creativa y que se alimenta de cuestiones afectivas (la familia, la casa, los amigos, el entorno) para fortalecer la creación artística.

Mahmoud Alhawajri es el Coordinador de proyectos de Creart en la Franja de Gaza. Nos explica que “la vida en la franja de Gaza ha empeorado tras la última agresión israelí en la operación denominada “Margen Protector”. Duró 51 días, dio lugar a la muerte de 2.157 palestinos y más de 11 mil heridos.” Según UNICEF el número de muertes de niños y niñas es de 447 con edades entre 10 y 17 años. 305 de estos niños y niñas no tienen más de 12 años y más de 2.877 están heridos. Mahmoud nos cuenta que se han intensificado los puestos de control de las fuerzas militares israelíes, imposibilitando la circulación de los palestinos en las calles de Cisjordania y restringiendo el paso a centros de salud, hospitales, escuelas, instituciones cívicas, etc. También nos explica que la política de bloqueo ha limitado las exportaciones e importaciones, provocando así que no se cubran las necesidades básicas.

“Ante todos estos problemas es nuestro deber en Creart trabajar para la implementación de proyectos de colaboración destinados a educar y aliviar el sufrimiento experimentado en Palestina, especialmente en los campos de refugiados donde se vive el mayor sufrimiento. (…) Estamos trabajando para mitigar los problemas y trastornos mentales después de la guerra, fomentar el despliegue del lenguaje de la paz entre los niños y niñas de las escuelas en los campamentos de refugiados, la descarga de las energías de los niños y niñas a través del arte, la organización de talleres para promover el concepto de género entre los jóvenes, y la promoción de los conceptos de los derechos infantiles.”

Actualmente se está planificado junto con el Ayuntamiento de Barcelona un proyecto para apoyar al equipo Palestino en la franja de forma urgente. Mahmoud remarca que el sufrimiento es mucho mayor al que se puede llegar a explicar con palabras, pero gracias a personas y proyectos como Creart el alivio de este sufrimiento se hace un poco más real.

Link: http://goo.gl/NRlAa4

Un testigo Palestino

El mundo está indignado una vez más por la embestida terrible y violenta de Israel contra el pueblo de Gaza. Es un crimen de guerra dirigida deliberadamente contra civiles no combatientes.

Disparar municiones de alto poder explosivo en una de las zonas civiles más densamente pobladas del planeta es ilegal, cobarde y despreciable. No se trata de ‘autodefensa’ esto es la limpieza étnica y el genocidio; 1.255 mártires y más de 7.100 heridos. Estas son las acciones de un Estado delincuente terrorista y deben ser condenados.

Proyectiles israelíes han atacado una escuela de la ONU en la Franja de Gaza, matando al menos a 19 personas e hiriendo a decenas más, después de que tropas terrestres israelíes hicieron un impulso significativo en el territorio en medio de los esfuerzos palestinos para negociar una tregua de 24 horas.

“A medida que nos dirigíamos al hospital, vimos las familias con muchos niños que salen de otras escuelas de la ONU. Se sienten inseguros. Parece no haber ningún refugio seguro para ellos, ni siquiera en las escuelas de la ONU,” Me ha dicho mi amigo que trabaja en la UNRWA. Fue la segunda vez en una semana que una escuela de la ONU que albergaba a cientos de palestinos sin hogar fue atacada, con el último episodio de violencia que empuja la cifra de muertos en Gaza a 1280.

Mi familia vive en el campamento de Jabalia, que ahora está afectada por los continuos ataques Israelíes. Dos días atrás, mi padre me llama y me dice: “nos avisan que dejemos nuestras casas. Por favor, perdóname hijo si morimos hoy”. Yo quede en Shock cuando le escuche decir esto y perdí la conexión.

Después de dos días, mientras que yo estaba siguiendo las agencias de noticias leí que Israel había atacado cerca de la otra casa donde estaba mi familia refugiada, después de muchas veces de llamar, me contestaron, mientras corrían por la calle y yo al mismo tiempo escuchaba caer las bombas como si estuviese ahí.

Ese mismo día pude hablar con mi hermano de 10 años. Lo sentí nervioso y asustado. Me dijo he visto al regresar a casa, los cuerpos de las personas fallecidas, como en una película de horror.

Al día de hoy he perdido en menos de dos semana, a dos de mis primos más cercanos, en consecuencia de todos los ataques y más de siete amigos.

Por otra parte, Israel está atacando a la población civil y a inocentes, destruyendo sus casas encima de ellos, estaciones de ambulancias, centros médicos, protección civil, energía y agua, fábricas productoras, mezquitas, escuelas, la infraestructura de la Franja de Gaza. Atacan además por tierra, aire y mar. Con armamento pesado, explosivos letales para los seres humanos, los animales, los cultivos.

Estas víctimas no son “terroristas”. Esa etiqueta pertenece a los miembros de la Fuerza de Defensa de Israel para incrementar el terror y justificar sus ataques a una población indefensa.

¿Qué estamos esperando para más? Es hora de que el mundo se ponga de pie y entregue un poderoso mensaje a Israel, cada uno de nosotros tenemos la obligación moral de boicotear a Israel y respetar las normas internacionales en materia de derechos humanos. Los habitantes de Gaza y Palestina no merecen nada menos.